Todo lo que Necesitas Saber Sobre la Artrosis

La osteoartritis es un trastorno crónico de las articulaciones que puede afectar a cualquier persona, causando dolor, rigidez y disminución de la movilidad

En este artículo, exploraremos las causas, síntomas y opciones de tratamiento para esta afección, que incluyen el manejo conservador, la medicación, la terapia física y la cirugía. 

Ya sea que estés buscando información sobre la osteoartritis o busques un especialista en Asturias, este artículo te proporcionará el conocimiento necesario para comprender y manejar mejor esta condición.


 

Definición y características

La osteoartritis es una enfermedad debilitante que afecta a las articulaciones, causando dolor, rigidez y disminución de la movilidad

Esta condición se caracteriza por la degeneración gradual del cartílago de las articulaciones y del hueso subyacente, lo que a menudo resulta en la formación de espolones óseos. 

La osteoartritis es una condición crónica y progresiva, y aunque puede no tener cura, existen diversas opciones de tratamiento disponibles para controlar sus síntomas y mejorar la calidad de vida de los afectados.

La enfermedad puede ser desencadenada por una variedad de factores, incluyendo la edad, la genética, las lesiones en las articulaciones y la obesidad. 

A medida que el cartílago que amortigua los extremos de los huesos en las articulaciones se deteriora, los huesos pueden empezar a rozar entre sí, causando molestias significativas y limitación en el movimiento. 

La osteoartritis tiende a desarrollarse lentamente y empeorar con el tiempo, por lo que un diagnóstico temprano y una intervención adecuada son cruciales para manejar eficazmente la condición.


 

Factores de riesgo

Varios factores pueden contribuir al desarrollo y progresión de la osteoartritis, la edad por ejemplo es un factor de riesgo significativo, ya que la probabilidad de desarrollar la condición aumenta a medida que las personas envejecen. 

Las lesiones en las articulaciones, como las sufridas durante el deporte o los accidentes, también pueden aumentar el riesgo de osteoartritis. 

Además, la genética y los antecedentes familiares pueden desempeñar un papel, ya que algunos pueden tener mutaciones genéticas que afectan la integridad de su cartílago. 

Otro factor de riesgo prevalente es la obesidad, ya que puede ejercer una presión aumentada en las articulaciones que soportan peso, como las rodillas y las caderas, lo que lleva a la degeneración del cartílago protector.

Las ocupaciones o actividades que implican estrés repetitivo en articulaciones específicas, así como malformaciones articulares u otras enfermedades, también se consideran factores de riesgo potenciales para desarrollar osteoartritis. 

Al comprender y abordar estos factores de riesgo, las personas pueden tomar medidas proactivas para minimizar su riesgo y manejar eficazmente la condición.


 

Síntomas típicos

Los síntomas característicos de la osteoartritis incluyen dolor, inflamación y rigidez en las articulaciones afectadas. 

Las personas con osteoartritis pueden experimentar un inicio gradual de malestar y reducción de la flexibilidad en la articulación afectada

El dolor asociado con la osteoartritis a menudo empeora con la actividad prolongada y tiende a mejorar con el descanso.

También puede producirse hinchazón alrededor de la articulación afectada, acompañada de una sensación de calor en la zona de la articulación. 

En las etapas posteriores de la enfermedad, la articulación afectada puede mostrar signos visibles de deformidad, como agrandamiento o crecimiento óseo. 

Los síntomas de la osteoartritis pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de una persona, afectando su capacidad para realizar tareas diarias y participar en actividades físicas. 


 

Ubicaciones comunes

La osteoartritis puede afectar diversas articulaciones del cuerpo, pero generalmente se manifiesta con mayor frecuencia en las manos, rodillas, caderas y columna vertebral

En las manos, la enfermedad a menudo afecta a las articulaciones en la base del pulgar, las articulaciones distales de los dedos y las articulaciones intermedias de los dedos. 

La osteoartritis de rodilla típicamente involucra el lado interno de la rodilla, aunque puede afectar toda la articulación de la rodilla. 

Las caderas también son susceptibles a la osteoartritis, siendo la articulación donde el hueso del muslo se encuentra con la pelvis la más afectada. 

La osteoartritis también puede ocurrir en la columna vertebral, especialmente en las regiones cervicales (cuello) y lumbares (espalda baja).

La gama diversa de ubicaciones donde puede manifestarse la osteoartritis destaca la importancia de comprender la condición y su impacto potencial en diferentes áreas.


 

Evaluación y diagnóstico

Diagnosticar la osteoartritis implica una evaluación integral que abarca una historia clínica detallada, un examen físico y uso de varias técnicas de diagnóstico por imágenes. 

Durante el examen físico, un proveedor de atención médica evaluará la articulación afectada en busca de sensibilidad, amplitud de movimiento y signos de inflamación o agrandamiento óseo. 

También pueden evaluar la marcha y la postura del paciente para obtener información sobre el impacto de la osteoartritis en su movilidad y función física en general.

Además del examen físico, se pueden emplear herramientas de diagnóstico por imágenes, como radiografías o resonancia magnética (RM), para visualizar las estructuras internas de la articulación, evaluar el grado de pérdida de cartílago e identificar cualquier anormalidad estructural, como espolones óseos. 

Estas herramientas de diagnóstico, combinadas con un análisis detallado de los síntomas del individuo y su historial médico, facilitan un diagnóstico preciso de la osteoartritis y la formulación de un plan de tratamiento específico para abordar las necesidades específicas del paciente.


 

Opciones de tratamiento

En cuanto al manejo de la osteoartritis, existen una variedad de opciones de tratamiento disponibles para ayudar a aliviar los síntomas, mejorar la función articular y mejorar la calidad de vida en general para las personas con la condición. 

El tratamiento de la osteoartritis generalmente abarca enfoques no farmacológicos (conservadores) y farmacológicos, y la intervención quirúrgica se considera en casos avanzados o cuando las medidas conservadoras no han proporcionado alivio.


— Manejo conservador

Los enfoques conservadores para manejar la osteoartritis enfatizan las modificaciones en el estilo de vida, las estrategias de autocuidado y las intervenciones no invasivas destinadas a reducir el dolor y mejorar la función articular. 

Estos pueden incluir el control del peso para aliviar la presión sobre las articulaciones, la terapia física para aumentar la flexibilidad y fortaleza articular, el uso de dispositivos de asistencia para minimizar el estrés en las articulaciones y la implementación de técnicas de adaptación para apoyar las actividades diarias. 

Además, incorporar ejercicios de bajo impacto y actividades que promuevan la movilidad articular puede ser beneficioso para manejar los síntomas de la osteoartritis y mantener el bienestar físico en general.


— Medicamentos

El manejo farmacológico de la osteoartritis a menudo implica el uso de medicamentos para aliviar el dolor, reducir la inflamación y mejorar la función articular

Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), los analgésicos y los agentes tópicos, como las cremas a base de capsaicina o mentol, se prescriben comúnmente para ayudar a las personas a controlar los síntomas de la osteoartritis. 

En algunos casos, se pueden recomendar inyecciones intraarticulares de corticosteroides o ácido hialurónico para proporcionar alivio localizado del dolor y mejorar la movilidad articular en articulaciones específicas afectadas por la osteoartritis.


— Terapias físicas

Las terapias físicas desempeñan un papel fundamental en el manejo integral de la osteoartritis, con el objetivo de mejorar la movilidad articular, fortalecer la musculatura de apoyo y mejorar la función física en general. 

Estas pueden incluir programas de ejercicios personalizados, técnicas de terapia manual, como movilizaciones articulares o manipulación de tejidos blandos, y la aplicación de modalidades como terapia de calor o frío para aliviar el dolor y promover la flexibilidad articular. 

Participar regularmente en sesiones de terapia física puede capacitar a las personas con osteoartritis para manejar proactivamente su condición y optimizar su salud articular.


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